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Miro y Entiendo, Leo y Entiendo, Pienso y Entiendo

Un jefe no-diseñador tiene que tener una noción básica de la diferencia entre percibir e interactuar: un afiche se percibe, con una interfaz se interactúa. Una forma sencilla de abordarlo es la tríada "miro, leo, pienso", que es además una ayuda para recordarlo fácilmente.

foto flecha del tránsito que es tapa del libro Miro y Entiendo

Para diseñar experiencias de usuario de calidad, con interfaces fáciles de comprender y usar es importante pasar al otro lado del mostrador y entender cómo los usuarios interactúan con esas interfaces, en particular cómo las perciben y decodifican. De alguna manera, maximizar la facilidad de uso es sinónimo de optimizar la interfaz para que las estrategias de interacción de los visitantes funcionen lo mejor posible.

La interacción de los visitantes con una interfaz se desarrolla en tres niveles: mirar, leer y pensar. Cada uno de ellos requiere un nivel de atención particular, un esfuerzo consciente particular, y un nivel de razonamiento particular. Cada uno de ellos retorna al visitante un nivel de resultados particular. La interacción se desarrolla simultáneamente en los tres niveles, éstos se combinan e interrelacionan permanentemente entre sí y el visitante obtiene su experiencia como un todo, sin necesidad de tener conciencia alguna sobre qué nivel fue el que le aportó qué dato.

Miro y Entiendo

El nivel más básico de interacción es el que llamaremos Miro y Entiendo. Se trata de un nivel de interacción inconsciente y en algunos casos semiconsciente, donde el visitante requiere de esfuerzo casi nulo para hacerse de información y conocimiento. La percepción de comprensión inmediata y sin esfuerzo es el nivel máximo de Usabilidad, y genera gran satisfacción.

Cuando un visitante se enfrenta a la interfaz, lo hace con un bagaje de experiencias y aprendizajes previamente adquiridos que intentará utilizar para reconocer patrones, relaciones causa-efecto y en general todo aquello que le ayude a generar un contexto que le permita manejarse de forma óptima en el diálogo de la interacción. En este bagaje de experiencias tiene una particularísima importancia la experiencia previa de navegación en la Web, que en un usuario del siglo XXI es extensísima.

Los patrones a reconocer son en general tan sencillos como poderosa es su influencia en nuestra comprensión. La Figura 1 muestra uno de los más primitivos y elementales, pero a la vez más útiles: la agrupación visual. A pesar de que los cuadrados no tienen contenido alguno, es obvio y natural que los dos de arriba y los dos de abajo tienen alguna relación entre sí más fuerte que la que tienen los de la izquierda o los de la derecha. ¡Y no hay que pensar para darse cuenta!

cuadrados agrupados a nivel miro y entiendo
Figura 1

Si el diseño tuvo en cuenta el nivel Miro y entiendo entonces la agrupación visual y la jerarquía creadas a partir de los efectos cromáticos, los espacios, la ubicación, los tamaños, entre otros elementos, permiten al visitante comprender múltiples aspectos de la página que ve sin esfuerzo alguno y de forma prácticamente inmediata, aumentando enormemente la facilidad de uso.

Agrupación y jerarquía

Cuando un usuario se enfrenta a una pantalla, o para ser más exactos a un conjunto de estímulos, lo primero que hace su cerebro es organizar lo que está viendo. Este es un fenómeno inconsciente y casi instantáneo, imposible de detener, que demora en el entorno de una décima a un cuarto de segundo, lo que algunos psicólogos cognitivos denominan el espacio pre-perceptivo.

En el momento en que el usuario percibe conscientemente la interfaz, una o dos décimas de segundo después de haber recibido en sus sensores el impacto de los estímulos, la información ya está organizada, sobre la base de generar un frente con lo considerado relevante, aquello a lo que se debe prestar atención y un fondo con aquello que es irrelevante y puede ser descartado.

El proceso mental por el que el usuario organiza lo que percibe y genera el frente y el fondo no se puede detener ni evitar, es un mecanismo que se generó en la evolución y que nos permite a los humanos lidiar eficientemente con el entorno complejo que nos rodea. En la naturaleza de hace 25.000 años, el mecanismo funcionaba a la perfección: lo grande, lo ruidoso, lo que se mueve, lo estridente, lo que destaca en cualquier forma va al frente. Por eso nuestros depredadores intentan siempre ser silenciosos y mimetizarse con los colores del fondo.

En las interfaces que diseñamos no ocurre lo mismo que en la naturaleza, nosotros tenemos que crear artificialmente las pistas visuales para que lo más relevante quede en el frente y lo intrascendente en el fondo. Las herramientas centrales para conseguirlo son la agrupación y la jerarquía.

En esa décima de segundo nuestro inconsciente va a intentar agrupar lo que ve en la menor cantidad de grupos posible, prefiriendo hacerlo en uno solo y sin pasarse de 4, excepcionalmente 5, pero nunca más de eso. Si no consigue agruparlos va a pasar la tarea al nivel pienso y entiendo para que lo resuelva. En el caso de una interfaz, cuando sucede esto es porque el diseño es pobre.

Luego de agrupar, el cerebro construye el frente con los grupos que formó, y el fondo con el resto. La tarea siguiente es jerarquizar entre los grupos, para determinar cuál es el más importante. Recién en este momento, si todo sucedió sin inconvenientes, el cerebro pasa el control a nuestra conciencia, a nuestra percepción. El mecanismo es tan sofisticado que el cerebro arregla esos saltos en el tiempo, esconde esas décimas de segundo de demora para que nuestra percepción se sienta continua. 

Página de inicio del Ministerio de Desarrollo Social de Chile
Página de inicio del Ministerio de Desarrollo Social de Chile

En el sitio del ministerio de Desarrollo Social de Chile, las imágenes de fondo compiten con las del frente en jerarquía, impidiendo tanto generar un frente y un fondo como agrupar a nivel miro y entiendo.

Como último comentario vale la pena resaltar para que no pase desapercibido el hecho de que en ningún momento hay una interpretación del contenido. La organización por agrupación y jerarquía en frente y fondo es un fenómeno tan eficaz como primitivo, en el que no hay más interpretación que algunos patrones elementales e instintivos que el cerebro está preparado para reconocer: cuerpo humano, rostros, serpientes y otros depredadores, y poco más, a los que se suman los patrones que se reconocen intuitivamente. En definitiva, no es el sentido del contenido lo que agrupa, sino al revés, es la forma lo que agrupa al contenido antes siquiera de que le demos sentido.

Tips:

  • Si miramos “de súbito”, ¿cuántos grupos de contenido se forman?
  • Defina el objetivo de la pantalla o diálogo. ¿Está en el grupo más prominente de los que se formaron?
  • ¿Hay elementos decorativos que compitan con el contenido relevante?

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