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Escribir para Internet (heurística 9)

"Los textos y otros contenidos deben estar optimizados para Internet desde el punto de vista de los usuarios. Titular, usar viñetas, listas y otras herramientas para maximizar la capacidad de buscar y ojear. Cuidar que la tipografía y el contraste de los textos no afecten la legibilidad."*

Ejemplo de problemas de redacción y legibilidad

Este es un ejemplo particularmente malo, pero el alcance de los problemas de legibilidad en Internet es ubicuo.

Cuando en 1990 Nielsen y Molich después de varias aproximaciones escribieron el artículo fundacional del análisis heurístico, Internet estaba muy lejos de ser una realidad masiva y las aplicaciones, salvo raras excepciones, se manejaban con universos de información locales y pequeños. Es por ello lógico que en el paquete original no hubiera una heurística dedicada al contenido. Para estar acorde a los tiempos de Internet, en Concreta nos tomamos la libertad de desplazar la heurística relativa a la documentación y reemplazarla por la que ocupa esta nota.

Los usuarios no leen, ojean

No se me ocurre otro ejemplo en el ámbito de Internet donde todos los estudios y todos los textos sean más unánimes: los usuarios no leen. Se trata de un comportamiento consistente a lo largo de las décadas que lleva la Web desde su popularización en 1995-1996.

Por qué una persona que lee con satisfacción un libro de 1200 páginas consume con un exceso de ansiedad las frases que se despliegan en una pantalla es aún tema de discusión, pero por más que no sepamos el porqué, nuestro diseño tiene que tomarlo en cuenta.

Una forma de razonar el problema de diseño es preguntarse: ¿Cómo hago para que si el usuario lee solo 7 u 8 palabras, sea yo el que las elige? La solución es dar forma al contenido, en el sentido que el diseño da a la noción de forma. Tenemos que trabajar para que la atención se pose primero en lo más relevante.

Algunas herramientas disponibles son:

  • Dar estructura al contenido para que el usuario no tenga que hurgar dentro del texto como un bloque.
  • Uso de negritas para destacar el concepto central de un párrafo.
  • Usar sangrías para mostrar relaciones de pertenencia
  • Usar viñetas y listas para todas las enumeraciones de tres o más elementos.

La lista anterior es un buen ejemplo de las cuatro recomendaciones que incluye.

El título

Dentro de todos los elementos textuales de un diálogo o de una página, el título tiene un lugar de privilegio, porque no solo es el encargado de dar una buena idea del contenido con un puñado de palabras, sino además porque es el representante de ese contenido en el resto del mundo: el título aparecerá en menús, buscadores, listados, correos electrónicos, vínculos y otra infinidad de lugares cada vez que se haga referencia al contenido.

Hay dos características relevantes para un título en internet, que lo diferencian fuertemente de un titular en un diario en papel:

  • Vivirá mucho más allá del momento en que fue creado: el diario en papel perece, Internet guarda sus contenidos por mucho tiempo, inclusive cuando el contenido original desaparece.
  • Será leído en contextos impredecibles: forma parte de la propia naturaleza de Internet vincular y mezclar los contenidos de múltiples formas, por lo que es una buena práctica blindar el título contra problemas de comprensión.

El título es una promesa sobre lo que el usuario obtendrá si calma su ansiedad y lee el texto. Y la promesa vale tanto para cuando figura en la propia página, como para cuando representa al contenido fuera de ella.

Navegación y Contenido

Dentro de los textos, los que forman parte del sistema de navegación tienen un rol muy relevante debido a la alta probabilidad de que sean leídos, al menos en parte. Si bien es habitual que se trabaje con cuidado el aspecto de la navegación, la capacidad de esos textos vinculados de llevar al usuario al lugar correcto, no siempre se presta la debida atención al rol comunicacional que tienen. Y vaya si este es potente.

Cuando un comercio etiquetas sus categorías “Tu diversión”, “Tus tareas”, “Tus pasiones” no solo está castigando la capacidad de encontrar, sino que además está perdiendo la oportunidad de decir de una forma concisa y directa qué le ofrece a sus clientes.

Contraste y tamaño

Para que los textos sean capaces de transferir a los usuarios la información que contienen, tienen que poder leerse. Esta frase parece una perogrullada de tal magnitud que uno se imagina que está de más escribirla, pero lamentablemente no es así: Internet está plagado de textos difíciles de leer.

La dificultad de lectura no es un valor absoluto, depende del usuario, y la recomendación de Usabilidad es siempre colocar el listón lo más bajo posible, para que menos usuarios tengan problema. De allí deriva alto contraste y letras grandes como primera medida. Y evitar el texto sobre imágenes, salvo que esté diseñado especialmente.

Si necesita profundizar sobre los textos, los contenidos y la heurística 9 en general, Miro y Entiendo dedica el capítulo 5 íntegramente al tema. Y es gratis!

 

* En base a: “Heuristic evaluation of user interfaces” Nielsen, J., and Molich, R. (1990) Traducido y adaptado por Concreta

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